miércoles, mayo 21

Cosas de la lluvia


Antes solo me deprimía, odiaba los días de lluvia. Luego simplemente contemplaba las miles de gotitas que se estrellan contra el pavimento para desaparecer entre el río de agua que forman, como si fuera un acto suicida. Después, se convirtió en la excusa para una conversación con cualquiera que se atravesara en mi camino. Con el tiempo me concentré en explorar otras sensaciones que resultaban del acto de llover; creo que no podré olvidar el olor de la lluvia. Un día me canse de huir de ella y me detuve a sentir el frio y la suavidad del agua por todo mi cuerpo, y mientras escuchaba una canción (de Coldplay) le di ritmo a su caida vertical. Ahora, cuando olvido mi paraguas (la mayoría del tiempo), alzo mi rostro al cielo, abro mi boca y siento en mi lengua su sabor, como el sabor del hielo. A veces no es tan mala la lluvia.

jueves, mayo 15

El comienzo de un final feliz


Desde el primer despertar de mi consciencia deseaba ir hacia vos. Sólo con vos soñaba cuando fui crisálida. Frecuentemente, miríadas de mis semejantes morían volando hacia algún débil resplandor que emanaba de tu cuerpo. Una hora todavía y se habrá terminado mi frágil existencia. Pero mi último esfuerzo, así como mi primer deseo, tendrá como único fin aproximarme a tu gloria. Entonces, habiéndote entrevisto en un instante de éxtasis, moriré contenta, ya que, por una vez, habré contemplado en su esplendor perfecto la fuente de belleza, de calor y de vida.

Carl Gustav Jung
Metamorfosis del Alma

sábado, mayo 3

La fruta prohibida


Puede ser que un día de tantos nos
quedemos sin futuro
y tu sigas con tu teatro.

Mientras tanto dame un beso atrincherado
de esos que por ser culpables
son como agua en el desierto.

Tómame como al tequila, de un golpe y sin pensarlo
que si alguien sale ganando eres tú,
querida amiga aunque pienses lo contrario.
Ricardo Arjona
Duele verte