jueves, noviembre 29


No sé distinguir entre besos y raíces
no sé distinguir lo complicado de lo simple
Y ahora estás en mi lista
de promesas a olvidar
todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
Heroes del Silencio
La chispa adecuada

miércoles, noviembre 21

Que dirán de nosotros en 100 años

En pasados días visité la Casa Quinta de Bolívar para conocer un poco más de nuestra historia (siendo realistas, para un trabajo de la universidad); me causó un poco de gracia ciertas costumbres de la época que nos relató un guía en el recorrido. Así que me puse a pensar que tal vez dentro de cien años cuando lo museos de historia relaten nuestra forma de vida, algo extraña para los pobladores del futuro (si es que esto aguanta tanto tiempo), ellos también se sorprendan y se queden anonadados con los rituales que se practican en estos días.

Esto podría ser lo que diría un guía del futuro:

El auge de los “Realitys”

Esta práctica, desarrollada por la industria televisiva, consistía en encerrar a un grupo de personas que nadie conocía durante cierto tiempo (bajo el vigilo constante de las cámaras), las cuales tenían que realizar un conjunto de actividades para conseguir un premio millonario. Todos estas grabaciones eran editadas para ser emitidas televisivamente en el horario prime time. Muchos decían que esto sólo tenía un fin lucrativo, pero lo que ellos no sabían, y que hasta hace poco se descubrió, es que un equipo académico interdisciplinario se reunía para entender más acerca del extraño comportamiento humano de aquella época. Economistas, estadísticos, sociólogos, antropólogos y psicólogos, estudiaban fenómenos como desempleo, poca preparación para la vida laboral, inflación, procesos de producción, capitalismo salvaje, exhibicionismo, voyerismo, convivencia en situaciones extremas, ritos, relaciones interpersonales, motivación, psicopatologías, etc. Pero no todo fue malo, pues algunos de sus participantes lograron grabar los discos de fin de año, ser el extra protagónico de alguna telenovela o seriado (como para postulación al Oscar o al India Catalina), o en el peor de los casos ser presentadora de farándula, aun sin la capacidad de leer el telepronter.

Transmilenio

Considerado el sistema de transporte más moderno del siglo XXI, como dirían en esa época “lo último en guaracha”. Este hecho nos deja ver su retraso tecnológico y cultural. No obstante promovía el cuidado ambiental al emprender el transporte multimasivo, las relaciones sociales enfatizadas en el profundo acercamiento y formas de subsistencia tales como la “chalequeada”.

Reggaetón

Esta expresión cultural era de gran interés para los psicoanalistas, al aplicar sus conceptos de deseo, sexualidad, frustración, represión, necesidad, perversión, fetichismo, etc., en una de las definiciones que se le daban al baile en esos días “Frustración vertical de un deseo horizontal” que según ellos era el indicado para esta expresión musical


Tropipop

Manifestación musical oriunda de Colombia en la cual los grupos pop incluían un acordeón, una trompeta, una guacharaca y/o un tambor con el propósito de estar metidos en las fiestas y rumbas de los jóvenes y adolescentes de la época. En el vestuario eran muy importantes los sombreros vueltiaos y las pañoletas rojas combinadas con convers y jeans rotos.

miércoles, noviembre 14

¿Por qué será?




Que por más golpes recibidos,


no deja de doler

jueves, noviembre 1

Y hablando del Jalogüin…

Lo que me gusta del 31 de octubre es ver a todo ese mar de chiquillos disfrazados de cuanta cosa se les ocurre, pues la gran mayoría se ven muy tiernitos con esa vestimenta tan bonita. Pero en esta sociedad capitalista un disfraz medio decente es de precio astronómico, que obviamente pocos padres están en la condición de pagar.

Es por eso voy a exaltar la recursividad de unos cuantos que se niegan a perderse la festividad. De lo que vi anoche cabe resaltar esos disfraces que resultan de combinar de manera exótica y colorida la ropa del armario para construir algún extraño personaje, como la fanática del grupo RBD que no duda en ponerse la pinta que le dieron hace como dos navidades para cantar el ♪ Triqui triqui jalogüin ♪ o el recién puberto (que como está grandecito los papás no van a seguir con el gasto del disfraz), no puede con la idea de que ha dejado aquella época en que comía dulces gratis, entonces decide ponerse cualquier antifaz o máscara de Dragon Ball Z y se une a la horda que va de tienda en tienda mandando una maldición si no le dan una golosina. Y ahora está de moda que las madres tengan un papel más activo en el ritual (aparte de acompañar al hijo y decirle que los dulces que recoja le tienen que alcanzar para el próximo jalogüin), colocándose una discreta peluca de tiras de papel brillante o una diadema con orejas de cualquier lobo animal, que si el niño es afortunado y tiene corta edad, no se dará cuenta del ridículo que está haciendo (él y su madre).

Como dice una canción que no me acuerdo cómo se llama: ¡Qué viva la fiesta!

De las festividades de fin año


‘Juemadre!, se acabó el año y como siempre no he hecho nada de las miles de cosas que tengo por hacer, y lo peor de todo es que ya estoy apunto de tirar la toalla.

Sin embargo tanto trabajo no me ha impedido observar el extraño comportamiento humano en situaciones naturales, que es donde está lo emoción del asunto (a veces hacer ciencia en el laboratorio es algo tedioso).

Cada vez más se evidencia las ganas de este pueblo por andar emparrandado, pues la navidad comienza apenas se termina la celebración del día del amor y la amista’, que es otro motivo para celebrar en grande. En mis tiempos uno veía los arbolitos de navidad por ahí el 1º de diciembre, a lo más a mediados de noviembre; se dejaba pasar el jalogüin tranquilo, con el cuento del disfraz y de la pedida de dulces, pero hoy uno ve hasta los perros disfrazados de Papá Noel en pleno 31 de octubre. Desde hace rato ya están vendiendo los accesorios navideños para decorar la casa, y ya se divisan las estrellitas y demás adornos que suelen poner en las principales avenidas de Bogótica.

Después no nos preguntemos por qué figuramos en los primeros lugares de los países más “felices” del mundo, pues el colombiano promedio busca en las miles de ferias y fiestas que aquí se ofrecen, la satisfacción que esta sociedad se niega concederle. Aquí, la felicidad que registran las encuestas, es una cuestión de placer.