sábado, febrero 24

De locuras y otras perturbaciones mentales

Después de tanto especular acerca de mi estado mental he encontrado evidencia teórica y empírica que me demuestran una vez más que tengo problemas.

1. Platón hablaba de dos tipos de almas (o psiques): el alma superior que tenía coraje y pasión, alojándose debajo de la cabeza, lo cual hacía que estuviera bajo el control de la racionalidad; y el alma mortal, que se encargaba de las funciones básicas compartidas con los animales salvajes. La aparición de la enfermedad mental aparece cuando predomina la satisfacción por encima de la razón.

Hasta aquí parezco normal, pero el filósofo agrega que cuestiones como los excesos y las penas (grandes sufrimientos) son cosas que no hacen parte del ejercicio intelectual, y por lo tanto, el que las padece está loco.

Por lo menos le achacaba la causa de todos estos males al sistema de educación y al Estado.

2. En el primer siglo de nuestra era, Celso (médico escritor romano) distinguió entre tres tipos de locura: (a) Los que están tristes, eufóricos, impulsivos, desvariantes o violentos. (b) Locura del delirium, la cual comienza con imaginaciones vanas, hasta que la mente queda controlada por ellas. (c) Los que son embaucados por sus mentes (ilusiones) y los que son timados por ciertos “fantasmas” (alucinaciones).

Se tiene algo de de las tres.

Lo bueno es que recomienda que el paciente tenga que dormir bien.

3. Otros afirmaban que la enfermedad mental se debía a la pérdida de alguna facultad de la psique y se expresaba por alteraciones de la memoria, la imaginación, el juicio, las emociones, la voluntad, la percepción y la sensación.

Como quien dice, ilusiones, falsos recuerdos, irracionalidad, ira y pena excesivas, impulsividad y alucinaciones, vainas que se han sufrido alguna vez en la vida.

4. Bernard de Gordon habló de la “enfermedad del amor”, sugiriendo que ésta implicaba tener ideas insensatas e irrealistas.

Si ven, el amor ya era considerado como una enfermedad. Y pues sí, quién no ha tenido ideas como las anteriores en ese estado.

5. Un barbero-cirujano, Thomas Vicary, dijo que la locura ocurría cuando el cerebro no obedecía a los espíritus de los sentimientos.

Cuando por una vez en la vida no le hago caso a mis sentimientos dizque por dármelas de racional, viene este man y me trata de loca.

Por lo menos esta deficiencia mental se la atribuye a los cambios lunares.

6. En su Anatomía de la Melancolía, Robert Burton hace un extensivo resumen de las causas de la melancolía, entre las cuales están las experiencias desgraciadas, donde se encuentra el estudio excesivo.

Ahhhh! Ya decía yo que tantas copias que dejan para leer me iban a atrofiar el cerebro.

7. El médico inglés Neper describió los tipos de estímulos que pueden ocasionar la enfermedad mental, como son los problemas económicos, ambientales, de cortejo, entre otros.

Las consecuencias de andar vaciado y enamorado son desastrosas para mi salud mental.

8. George Cheyne habló de “The English malady” o enfermedad inglesa, que se caracterizaba por la melancolía entre sus habitantes a causa del crecimiento urbano y el aumento de toxinas.

Como que vivir en esta gran metrópolis no ayuda de a mucho en el permanecer cuerda. Se podría hablar de “The Bogotan Malady”.

9. Entre los siglos XVIII y XIX se definía la salud como una serie de procesos racionales y coherentes que llevaban a la acción gobernada por la razón. La locura era todo lo contrario a estar sano.

Silogismo aristotélico: Muchas veces me dejo llevar por las emociones, o sea que no soy racional, lo que quiere decir que no tengo salud. Conclusión: estoy loca.

10. Apoyado en la teoría de la dualidad del cerebro, Frederick Myers afirmó que el hemisferio izquierdo se encarga de la personalidad moralmente buena, mientras que el hemisferio derecho controla la personalidad malvada.

Pues que dijiera yo. Soy zurda, eso significa que mi hemisferio derecho es el que más trabaja. Según este señor mi personalidad es perversa, en pocas palabras, soy una loca villana, ‘juemadre.

11. La teoría de la degeneración hereditaria en el siglo XIX explica que las revoluciones sociales y las insurrecciones populares de las clases sociales más bajas se debían a sus estados patológicos mentales hereditarios (ideas que apoyaron a la eugenesia).

No seré de las que echan piedra en la Nacho, pero tengo mis ideas revolucionarias compañeristas. Ahora soy una loca revoltosa.

Bonus track. Don Jean Fernel nos da semejante perla: “La enfermedad puede ser ficticia, de modo que también puede curarse. La naturaleza humana es perversa”.

Aunque muchas de estas teorías están en desuso o se han reformado considerblemente, sí le echo una mirada al DSM IV (Manual diagnóstico y estadístico) de la Asociación Psiquiátrica Americana y a sus jijuemil clasificaciones de enfermedades mentales, seguirán reafirmando mi estado mental, aunque con términos más técnicos y novedosos.

Nota importante: Todos los datos serios de esta entrada han sido sacados del cap. 1, vol. 1 del Manual de Psicopatología y Trastornos Psiquiátricos de Maher (1995).

Nota adicional: Además de tratar de ser un ejercicio terapéutico, esto me ayuda a estudiar pa’l parcial del viernes de psicopatología (que duro que si va a estar).

jueves, febrero 22

El mensaje del día es…

Solo era para dejarles esta pequeña canción (además tiene coreografía) que me enseñó una gente que no me acuerdo de dónde son, pero que andan en su cuento de “paz y amor” (sin estupefacientes). Esta vez fue respecto a la naturaleza, y más por esto del calentamiento global, que sí que nos ha pegado duro por estos días en Bogótica (qué clima tan melgareño ‘juemadre).

No siendo más, ahí les va:

Tierra mi cuerpo,
Agua mi sangre,
Aire mi aliento,
Fuego mi espíritu.

domingo, febrero 18

HILANDER

¿Por qué no mueres? ¿por qué no simplemente dejas de respirar, y ya? No ves que me hace daño el estado en el que estás. Preferiría verte tres metro bajo tierra yaciendo en un cajón que verte así; no estás muerto, pero tampoco estás vivo, es un estado de coma que mantiene viviente mi maldita ilusión.

Confieso que intenté asesinarte de mil formas, matarte a punta de indeferencia, echarte al olvido, odiándote. Pero no pude. Cuando creí que por fin lo había logrado, esa línea recta y ese sonido suspendido empezó a oscilar cuando menos lo pensaba, ¡carajo!

Ya me estoy haciendo a la idea de que esto seguirá continuando no sé por cuanto tiempo. Los errores se pagan caros.

miércoles, febrero 14

FRAGMENTOS

…sabes muy bien que esto se viene acabando,
que nos fastidia lo que nos embrujaba.
Todos sabemos que el comienzo es perfecto,
pero el misterio cayó a manos del tiempo.

Se fue el color
se fue, se perdió el calor,
todo nos cuesta,
tal vez sea mejor mirar de frente los dos
para soltarnos la mano…

Santiago Cruz
Acabado

miércoles, febrero 7

Aportes a la investigación de Moniserenaome

Teniendo en cuenta que hasta ahora estoy comenzando semestre, lo cual me permite una mayor capacidad de razonamiento y concentración, contribuyo a la investigación que emprendió la niña Moniserenaome sobre el síndrome postsemestre (que además cuenta con la colaboración de doña Atenea). Me he detenido en lo que se refiere a las causas sociales fundamentales.

Observo que los profesores son tan conchas como los estudiantes. Aunque no parezca, ellos también se dejan colgar con los trabajos, eso se evidencia cuando se demoran como un mes en revisar y entregar los trabajos y parciales, cuando se atrasan en el programa del curso; y es ahí cuando lo empiezan acosar a uno, o más técnicamente, ocurre transferencia de estrés (del profesor al estudiante).

En conclusión, una causa social fundamental del síndrome postsemestre son los profesores, y por tratarse de una causa de semejante magnitud hay que transformarla drásticamente, puesto que, aunque se modifiquen los mecanismos, los síntomas seguirán apareciendo. La solución debe ser radical (aun no me atrevo a decir cuál). He dicho.